se escurrió por la comisura de sus labios,
Antes de que se marchara.
él le perteneció.
Retumbó en sus adentros,
y ahora,
es tan sólo una exhalación,
un suspiro con rostro,
pero sin nombre.
Anoche no dejó que los fantasmas y las historias la nublaran,
no dejó que la hicieran trizas, desgarrándola con sus uñas de culpa;
en cambio, se atrevió y se permitió sentirse a si misma siendo de él,
se permitió encontrarse a través de los suaves besos e intensas caricias;
supo con claridad, lo que era mover montones de energías
a través del éxtasis y el contacto.

